Economía circular y bioproductos

La economía circular propone transformar nuestros sistemas de producción y consumo para acercarlos a los ciclos de vida naturales, donde no existen la basura o los vertederos, sino que todos los elementos se integran en un ciclo de uso, transformación y reutilización permanente.

Imagen de economía circular

Uno de los pilares de la economía circular son los bioproductos, elaborados a partir de biomasa (materia orgánica que de origen vegetal o animal, incluyendo sus residuos y desechos orgánicos) o a partir de subproductos industriales, que son transformados, mediante procesos biotecnológicos que usan enzimas y microorganismos, y reintegrados en los ciclos de producción y consumo.

Esos procesos permiten una disminución del consumo de energía y agua, así como una reducción de emisiones y residuos contaminantes. Los productos de origen biológico, que se derivan de materias primas renovables como las plantas, pueden ayudar a reducir las emisiones de CO2 y ofrecer alternativas ecológicas, como los plásticos biodegradables.

La Unión Europea puso en marcha en 2015 un ambicioso plan de 54 medidas para impulsar la economía circular, cuya aplicación ha valorado positivamente en un informe publicado en marzo de 2019. Según las conclusiones del informe, la aplicación del Plan de Acción para la Economía Circular, además de haber impulsado la implementación de nuevas normativas y políticas en ámbitos como el etiquetado ecológico, la gestión de residuos, el uso de bioplásticos o la sensibilización de los consumidores, ha contribuido de forma significativa a la creación de empleo. En 2016, los sectores pertinentes para la economía circular empleaban a más de cuatro millones de trabajadores, lo que supone un aumento del 6 % con respecto a 2012.

En concreto, una evaluación realizada por la Comisión Europea ha indicado que los bioproductos representan aproximadamente 57.000 millones de euros en ingresos anuales e implican 300.000 empleos.

Desde Asebio trabajamos en dos proyectos europeos enmarcados en el programa Horizonte 2020, Biovoices y BioBridges, cuyo objetivo final es crear un marco que facilite la llegada y comercialización de los bioproductos al mercado.

También impulsamos una serie de medidas para promover la bioeconomia y el uso de bioproductos:

Armonización y mejor etiquetado

Los requisitos legales de sostenibilidad para los productos de origen biológico, como por ejemplo los referentes al etiquetado, aún no están armonizados en Europa. 

Coste y mejores incentivos

La producción no está industrializada y, por tanto, los procesos no están optimizados en comparación con los productos de origen fósil, que se benefician de economías de escala.  Es por ello, que el mayor problema de los bioproductos en estos momentos, es su coste. Se necesitan incentivos que estimulen la demanda y las inversiones necesarias para su industrialización.  

Más información y mejor comunicación para decisiones de compra informadas

Entre los consumidores se verifica una tendencia hacia un consumo más sostenible, lo que hace que aumenten los requisitos de información sobre los productos para tomar decisiones de consumo informadas. La falta de reconocimiento de los bioproductos por parte de la ciudadanía y la deficiente comprensión de su impacto en la sostenibilidad son una barrera para un mayor desarrollo del mercado.

Además de esto, la poca disposición de los productores a comunicar el concepto de base biológica, la falta de disponibilidad de los productos de base biológica en la gran distribución y la escasa información sobre el final de la vida útil son factores que obstaculizan la mayor aceptación de los productos de base biológica.

Desarrollo sostenible y obtención de biomasa

El objetivo que se persigue es ofrecer rentabilidades razonables a los productores de materias primas que permitan la obtención de biomasa para asegurar su disponibilidad

Nuestra propuesta es conseguirlo gestionando los recursos naturales de manera sostenible, manejando la competencia entre los diferentes usos de las materias primas de biomasa y, al mismo tiempo, garantizando que el desarrollo de la bioeconomía sea beneficioso.