Nota de prensa


14/06/2013
El Banco Español de Algas da el salto a África en busca de recursos genéticos
El Centro negocia el acceso a Mozambique y Cabo Verde para crear colecciones únicas en el mundo. El BEA oferta formación especializada a los países de origen
 
El Banco Español de Algas (BEA) que lleva el nombre de su impulsor Guillermo GarcíaBlairsy Reina, dará pronto el salto al continente africano en busca de nuevos recursos genéticos para crear colecciones de microalgas y cinaobacterias, únicas en el mundo. El centro actualmente está especializado en cepas de regiones tropicales y subtropicales, en particular de la región macaronésica. Así lo anunció el gerente del BEA, Bruno Berheide del Río, actualmente asesor del programa de acción de biotecnología de Mozambique. “El Banco Español de Algas va a abrir colaboraciones con países africanos para acceder a nuevos recursos genéticos, de forma que podamos alimentar al BEA no sólo con cepas macaronésicas, sino africanas, actualmente por descubrir. Estamos en estos momentos en conversaciones con Mozambique y Cabo Verde para llegar a un acuerdo de compartición de beneficios”. A cambio de poder estudiar y extraer recursos genéticos de los países de origen, el BEA acogerá a personal de sus universidades y centros de investigación para formarlos en todos los ámbitos de acción del centro, desde el aislamiento, identificación, caracterización, conservación y suministro de microalgas y cianobacterias. “Además, de la formación, cuando tengamos las colecciones concluidas, devolveremos una cuota de cada una al país de origen. De esta forma, ellos tendrán personal capacitado y la posibilidad de desarrollar por su cuenta una colección consolidada; mientras que el BEA aumenta su capacidad de colección”, apuntó Berheide. Las microalgas son organismos microscópicos que obtienen su energía del sol y que pueden encontrarse en casi todos los lugares, tanto en el mar, como en un embalse, en el suelo de un jardín o en la pared de muchos edificios. El Banco Español de Algas es un servicio nacional de I+D+i adscrito a la Fundación Canaria Parque Científico Tecnológico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), y uno de los seis bancos que existen en el mundo de estas características. Tiene catalogadas cerca de un millar de cepas de microalgas y cianobacterias, aisladas en su mayoría en la región de la Macaronesia, un punto importante de biodiversidad a nivel mundial y que les convierte en un centro único. De hecho, el 25 % de las especies que cataloga el Banco han sido identificas de forma molecular y pueden considerarse como “inéditas”, ya que mantienen diferencias significativas en su ADN en comparación con organismos similares documentados en otros bancos de datos públicos. Actualmente ofertan un gran abanico de productos y servicios que abarcan desde el asesoramiento tanto científico como a empresas y particulares, hasta cultivo de microalgas, aislamiento, depósitos de patentes, patentes, venta de cepas de la colección publica; la custodia de colecciones privadas... Uno de sus principales objetivos es poner a disposición de empresas e instituciones científicas la biodiversidad de microalgas y cianobacterias, y sentar las bases para el desarrollo de un nuevo sector bioindustrial. “Dado que pueden ser cultivadas y producidas en grandes cantidades, las microalgas son utilizadas por empresa biotecnológicas para la producción de pigmentos, cosméticos, fármacos, biofiltración o biocombustibles”. En este camino han dado pasos importantes con empresas como Repsol para la producción de biocombustible. “Hemos finalizado un proyecto con Repsol en el que se testaron varias algas para producción de biodiésel, de hecho Repsol tiene un alga para patente depositada aquí”, afirmó Antera Martel, investigadora y responsable científica del BEA junto a Juan Luis Gómez Pinchetti. ambién están trabajando de forma muy activa para el ámbito farmacéutico, en la búsqueda de moléculas de microalgas con acciones determinadas en áreas como enfermedades antineurodegenerativas, anticancerígeno, antioxidante y radicales libres, arterioesclerosis, antialérgico, anticoagulante, antiinflamatorio, cardiovascular, bactericida, dermatología cosmética, producción de proteínas recombinantes. En estos momentos tienen en depósito privado 240 cepas de algas y cianobacterias que están sirviendo para el estudio de antiinfecciosos por parte de Valoralia, un grupo de empresas orientadas a la investigación en materia de I+D, el medio ambiente, la biología y las energías renovables, entre otros aspectos. “El Banco es una herramienta para estas empresas, porque les permite contar con un servicio que tiene un coste asociado y una infraestructura tan sumamente compleja que les viene fenomenal contar con nuestros servicios y no montarlos en sus departamentos”, indicó el gerente del BEA al tiempo que anunció que en los seis meses que llevan trabajando con una empresa de Madrid en un proyecto de dos años, el Banco ha logrado cepas candidatas para fármacos con acción antiinfecciosa y antifúngica, con una actividad inhibidora de más del 80%, “un serio candidato a ser metido en preclínica”.También el BEA cuenta, desde el 2005 con la autorización para la custodia de cepas en casos de patentes. “La regulación de patentes en materia de microorganismos (bacterias, hongos, levaduras, microalgas) exige que el organismo con el que se va a hacer la patente tenga que estar depositado en una colección autorizada. Nosotros tenemos unas 55 cepas en custodia para patentes, tanto de empresas españolas como de otros países europeos, porque no hay muchas colecciones en Europa que tengan la acreditación para patentes, sólo tres de seis a nivel mundial”.
demás del estudio de la biodiversidad en zonas tropicales y subtropicales, Norte de África y Macaronesia, además de otros ámbitos de la geografía española, el BEA desarrolla muestreos en áreas muy singulares, extremófilas (salinas, volcanes, zonas de fumarolas..., donde los organismos tienen unas condiciones especiales de crecimiento. Es el caso del volcán submarino herreño. Primero participaron en el proyecto Bimbache, que se llevó a cabo durante el proceso eruptivo (20112012), y cuyo resultado es una colección de 40 cepas aproximadamente. Y actualmente se encuentran en una segunda fase, dentro del proyecto Vulcano, destinado a hacer un seguimiento de la recuperación de la biodiversidad en El Hierro. “En ese proyecto estamos embarcados con el Instituto Español de Oceanografía y otros grupos de investigación de la ULPGC. Hemos hecho el muestreo de toda la Isla, no sólo la zona afectada por el volcán, sino que vamos a estudiar todos los organismos que hay, para ver la cantidad y calidad de microorganismos. Además, el BEA va a aislar esos organismos y mantenerlos en cultivo, para continuar con la colección de 2012”, apuntó Martel. También han iniciado el estudio de los Parques Nacionales de Canarias. Acaban de concluir un muestreo en la caldera del Teide.
El Banco Español de Algas Guillermo GarcíaBlairsy Reina no ha sido inmune a la recesión económica que sufre el país, y ha pasado por momentos de inestabilidad financiera motivados por los recortes de fondos públicos. Con el fin de fortalecer y garantizar el futuro del centro, tanto la parte de gestión como científica han trazado una nueva hoja de ruta que, en el terreno administrativo dará un balón de oxígeno en un horizonte de diez años; y en el de la I+D+i aportará un valor añadido a sus colecciones de cara a la industria biotecnológica. El responsable de la gestión, Bruno Berheide, está ultimando un sistema de financiación a diez años vista, con un 60% de inversión privada directa y un 40% pública. “Hay empresas que compran cepas, empresas que nos demandan servicios, y empresas que nos encargan proyectos, de forma que el 60% de los recursos del BEA están dedicados a hacer realidad iniciativas empresariales. Es un modelo de gestión con un gran componente de capital privado, pero es la única forma de sobrevivir y de hacer esto algo productivo y viable”.
Como ejemplo, apuntó el trabajo que están desarrollando en la actualidad con una empresa biotecnológica de Madrid, para crear productos antiinfecciosos, principalmente antibacterianos y antifúngicos con cianobacterias. “Se trata de un proyecto de dos años, aunque el objetivo es incrementarlo ocho más, e incluso estamos intentando que esta empresa abra una sede principal en Canarias”, apuntó. Tenemos personal extremadamente cualificado, una facultad de Ciencias del Mar con reconocimiento internacional, e infraestructuras de primer orden como el Banco Español de Algas que es uno de los seis bancos de microalgas y cianobacterias acreditados en el mundo. Todo este cóctel hace que seamos punta de lanza y de excelencia en ciencias marinas, pero no solo de investigación, sino de desarrollo industrial. Pero para ello, es necesario atraer empresas consolidadas que empiecen a tirar del carro de la biotecnología marina”. El 40% de la financiación restante lo obtienen a través de fondos públicos esencialmente competitivos. En este terreno, está en trámite la obtención de fondos europeos Feder, para el fortalecimiento y el apoyo de redes de parque tecnológicos de Canarias, “que nos daría un balón de oxigeno para tres años”; y han logrado un proyecto europeo FP7, de producción y cultivos de microalgas. Asimismo, como infraestructura nacional, emprenderán en breve negociaciones con el Estado para que se dote al BEA de una financiación estable de unos 380.000 euros anuales, “para mantener los servicios que el Ministerio de Economía y Competitividad se comprometió, que es tener un centro de depósito de microalgas y cianobacterias”, subrayó el gerente. En la parte científicotecnológica del BEA, a cargo de los investigadores Antera Martel y Juan Luis Gómez Pinchetti, uno de los objetivos es introducir un valor añadido a la colección de cepas del Banco, la del conocimiento sobre la composición y aplicaciones industriales de cada una de ellas. “Además de los proyectos concretos que nos piden las empresas, queremos hacer un estudio básico de crecimiento y de composición bioquímica de nuestras propias algas, con lo que estaríamos en disposición de poder ofertar esos datos a empresas que quieran apostar por la biotecnología, de forma que no sea un servicio a la carta, sino que sea parte de la actividad del Banco”, apuntó la doctora Martel.
La investigadora señaló que en la actualidad sólo se cultivan a gran escala unos cuatro o cinco tipos de algas, porque el resto están muy poco estudiadas. “Queremos hacer el estudio exhaustivo de nuestra colección, y que podamos ofertar y decir, las posibilidades de uso de nuestras algas en diferentes proyectos. Así, desde la web ofertaremos catálogos de algas con posibles usos cosméticos, para biofuel. Creo que es un camino que debemos recorrer y podemos ofertar a la industria. Hay muchas cosas por descubrir de las microalgas y donde está lo desconocido también está la oportunidad”. En el ámbito de la formación, quieren ofertar a partir de este año una serie de cursos para las empresas y centros educativos sobre el cultivo de algas. “Queremos crear una educación en torno al mundo de las algas, que son el futuro.
 
 
 
 
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