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AMIT elabora una guía para elevar la presencia de las mujeres en la comunicación científica

La Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) ha construido una guía práctica para elevar la presencia femenina y la igualdad en la comunicación y la divulgación científica.

Mujer y ciencia

El hashtag #NoWomanNoPanel lleva un tiempo circulando por las redes y también cuando se trata de ciencia. Las mujeres científicas están por todas partes y juegan un papel esencial, pero no siempre se las reconoce y no siempre se recurre a ellas como expertas en la materia cuando uno quiere hablar de ciencia. No hace falta ir más allá que la pandemia dónde las mujeres investigadoras desaparecieron del mapa, según explicó Cristina Saez en el Servicio de Información y Noticias Científicas (Sinc) a finales de este verano: "Las mujeres están infrarrepresentadas y lo han estado durante mucho tiempo, por no decir desde el inicio de la ciencia", contó la autora del estudio a la periodista. 

Pero el sector biotecnológico está liderado por ellas y cuenta con un 60% de mujeres en el mundo profesional y casi un 55% de investigadores y todas ellas tienen mucho que contar. Para elevar su presencia en la divulgación científica, la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) ha construido una guía práctica para promover la participación de las mujeres en los medios de comunicación para evitar que solo sean los hombres que tengan visibilidad. "Es responsabilidad de las instituciones en las que trabajan las investigadoras lograr que la presencia de 'expertas' en los medios de comunicación sea igualitaria", arranca la guía que contiene numerosas recomendaciones para alcanzar la igualdad.

El texto, elaborado durante más de dieciocho meses, también analiza los motivos por los que las mujeres tienen más dificultades para participar en este tipo de actividades. Según informa EFE, el 45 % de estas mujeres divulga 'ocasionalmente', otro 45 % con frecuencia, y un 5% jamás. Por áreas, la presencia femenina en la divulgación de ciencias experimentales y tecnológicas es prácticamente nula frente a las ciencias sociales y las humanidades, donde las mujeres divulgan con más frecuencia. El análisis muestra una clara correlación entre divulgación y experiencia: el 57 % de las que divulgan tienen más de 20 años de experiencia. 

La guía advierte de que para elevar la presencia de mujeres en la comunicación científica es imprescindible la participación de las unidades de cultura científica y de los departamentos de comunicación de las instituciones que son los encargados de facilitar "expertos" a los medios.

Además, aconseja organizar cursos de comunicación específicos para investigadoras, y que la divulgación sea valorada en la carrera profesional para que no penalice a las mujeres que, por lo general, tienen menos tiempo para dedicar a otras actividades fuera de las profesionales y familiares.

Por último, para combatir la escasa dedicación de las jóvenes investigadoras a la comunicación científica, la guía advierte de que es necesario que todos los agentes del sistema de ciencia (ministerio, OPIs, centros de investigación, etc) promuevan la divulgación por canales alternativos a los medios tradicionales como las redes sociales o las reuniones informales, que son más cercanos a la mentalidad de las jóvenes científicas.

Accede a la guía en este enlace.

Esta noticia ha sido elaborada con información de AMIT y de la agencia EFE.