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La biotecnología también cuida de tu piel

Con motivo de la vuelta del verano y la clara exposición de nuestro cuerpo al sol, hemos hablado con dos empresas biotecnológicas que buscan soluciones para proteger nuestra piel a través de la cosmética

Paloma Juárez, doctora en biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia y técnico del departamento de Biotecnología Industrial de AINIA
Sara Fernández Vaz
Cambio climático
Biotecnología industrial

Las enfermedades de la piel afectan a casi 900 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. A lo largo de nuestra vida, nuestra piel está expuesta a una gran cantidad de riesgos; desde la radiación por rayos ultravioletas a la simple ingesta de un determinado producto o alimento tienen un efecto directo en ella. 

Es el órgano más grande que tenemos, que funciona como barrera y nos protege del contacto con el medio ambiente, pero ¿quién la cuida a ella? 

La respuesta está en la biotecnología. Esta industria innovadora y transformadora juega un papel clave ofreciendo soluciones y fórmulas cada vez más eficaces y duraderas. “Ayuda a que la piel esté más cuidad desde diferentes puntos de vista. Se puede conocer a nivel molecular cómo funciona la piel, pero además, se pueden diseñar productos específicos y eficaces (como los cosméticos) para su cuidado” considera Lidia Tomás-Cobos, doctora en bioquímica y biología molecular, con casi 20 años de trayectoria trabajando en AINIA

En una sociedad que está cada vez más expuesta a crisis jamás vividas en la historia moderna, especialmente la climática, “las personas se han dado cuenta de que una herramienta como la biotecnología es esencial” añade Tomás-Cobos. La industria de los cosméticos es “uno de los mercados más cambiantes y que necesita adaptarse a las necesidades del consumidor constantemente” en palabras de Daniel Pando, CEO de Nanovex Biotechnologies, una empresa con casi 10 años de existencia. Por eso, esta industria ha encontrado un nuevo camino a través de la biotecnología para mejorar sus productos. “Tiene la capacidad para corregir, prevenir y dirigir mejor las funciones del producto, además de ofrecer rigor científico a los consumidores”, recalca por su parte la doctora Tomás-Cobos.

Pero, ¿cómo nace una crema ‘biotech’ y cómo consigue llegar a nuestro neceser? 

Lo primero que hay que llevar a cabo es la obtención de activos, es decir, aquellas materias que quieres que actúen en tu producto. “La biotecnología permite conseguir compuestos bioactivos o sustancias que vayan dirigidos a una acción específica con mayor facilidad”, explica Paloma Juárez, doctora en biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia y técnico del departamento de Biotecnología Industrial de AINIA. Los compuestos bioactivos hacen que un cosmético como una crema sea más eficaz, algo que el mercado demanda cada vez más. Consigue abrir un camino nuevo y dar en el clavo.

Mientras que los compuestos tradicionales se utilizan con un abordaje (‘up-bottom'), donde “tienes una serie de compuestos y has de hacerte la pregunta, ¿esto para qué sirve?”, explica Juárez, la biotecnología trabaja detectando las necesidades y buscando soluciones a estas. En definitiva, pone sobre la mesa la oportunidad de decidir exactamente qué es lo que quiero y encontrarlo mediante un abordaje 'bottom-up'. Así, el proceso es menos tedioso y está directamente dirigido a lo que se quiere conseguir. 

Sin embargo, el desarrollo del producto no es tan sencillo. Si bien la cosmética guarda una gran ventaja frente a la industria farmacológica en cuanto a tiempos; se tarda entre 10 u 12 años para sacar un fármaco y la mayoría se cae en alguna de las fases de investigación, cuando hablamos de no más de dos años para llevar un cosmético al mercado; un sigue teniendo que cumplir con unas fases determinadas antes de poder estar en la estantería de nuestro baño.

Una vez recogidos los activos, tal y como se trabaja desde AINIA (entre otras cosas), es necesario saber dónde quieres que actúen y ayudarlos a que lleguen a ese lugar. En este proceso de vehiculización entra en juego la nanoencapsulación, una técnica llevada a cabo por Nanovex Biotechnologies. que ya opera a escala internacional (Estados Unidos, China y toda Europa) y con el 95% de las empresas que tenían en su diana en España interesadas por sus servicios. La nanoencapsulación funciona como “un taxi que lleva al fontanero al lugar de la avería”, explica metafóricamente Pando. De este modo el activo llega más rápido a su lugar de actuación y, además, “su eficacia se puede multiplicar hasta 20 veces en comparación con un producto tradicional”.

Foto Equipo Nanovex

Los activos encapsulados están listos para que las empresas de fabricación y elaboración de productos cosméticos puedan utilizarlos en sus lanzamientos al mercado, pero ahora la pregunta que nos tenemos que hacer… ¿la sociedad consume cosméticos ‘biotech’?

¿Qué tiene que pasar para que la gente compre un cosmético ‘biotech’? 

Tal y como se lee en líneas anteriores, la biotecnología tiene mucho que ofrecer a la industria cosmética actual y tradicional. 

En el contexto en el que nos enmarcamos, donde la sociedad cada vez está más concienciada con el reto climático, los cosméticos elaborados con ‘biotech’ son una gran alternativa. La industria cosmética ha sido la primera en potenciar la investigación biotecnológica para desarrollar sistemas in vitro alternativos, muchos de ellos basados en técnicas celulares e ingeniería tisular. Además, cada vez se está reduciendo el uso de ingredientes de origen animal e incrementándose las empresas que sólo fabrican productos 100% veganos. Igualmente, la obtención de bioactivos o ingredientes mediante herramientas biotecnológicas permite diseñar los bioprocesos para no depender de algunas materias primas o reducir el coste de las mismas, así como considerar el impacto medioambiental desde el inicio, buscando la mejor solución para que éste sea siempre el mínimo. “La ciencia permite encontrar alternativas más eficaces y sostenibles”, afirma Tomás-Cobos. 

Pero para que la sociedad sea consciente de todas las ventajas que puede aportar la biotecnología es necesario saber comunicarlas y transmitirlas, “una barrera, bien aprovechada, puede convertirse en una oportunidad” concluye Pando. 

Las empresas de AseBio también forman parte de este viaje para cuidar de tu piel, con más de 20 productos en vías de investigación, según los datos de nuestro pipeline. Un ejemplo de ellas es Proteos Biotech, que se dedica a la producción y comercialización de enzimas recombinantes para su aplicación en cosmética y cuya marca ‘pbserum’ se expande por el mundo.