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Medio Ambiente | “Tenemos que ir hacia soluciones biológicas y ahí la biotecnología va a ser fundamental”

Antonio Molina, director del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP, UPM-INIA) y cofundador de Plant Response Biotech, tiene muy claro que solo podremos afrontar los retos climáticos que nos espera con la combinación de todas las nuevas herramientas innovadoras. Hablamos con él con motivo de la Semana Verde y el Día Mundial del Medio Ambiente

 

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Estos días hemos celebrado la Semana Verde y  del Día Mundial del Medio Ambiente, en los que hemos escuchado de nuevo los objetivos de la Agenda 2030 a los que se ha sumado el reciente plan España 2050. En esa fecha, no tan lejana, se estima que seremos casi 10 mil millones de personas en el planeta. Para poder alimentar a esta población creciente y según consta en los informes oficiales, habría que aumentar la producción agrícola en un 70%. Ahora mismo, cuenta Antonio Molina, director del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas (CBGP, UPM-INIA), estamos entre un 3% y 5% anual. La meta no está a la vuelta de la esquina. “El reto, sin duda, es colosal”, afirma el experto por videollamada. ¿Cómo podemos afrontarlo? La palabra clave: “biotecnología”. 

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Impacto positivo y evidente

En el plan de la España 2050, aunque hay medidas que son necesarias para afrontar el reto climático y mitigar el impacto de la actividad humana a todos los niveles, a Molina le falta algo. “Necesitamos hacer una inversión muy notable que además puede ser una fuente de empleo y tecnología. Lo que sería necesario es que la parte de I+D tuviera un peso mayor”, comenta.  Las actividades asociadas a la I+D y a la biotecnología, como lo ha demostrado esta pandemia, pueden tener una incidencia más inmediata. El entrevistado da un ejemplo claro. “Todos los nuevos conocimientos y las nuevas tecnologías en la agricultura tienen y tendrán impacto positivo sobre la reducción del uso de fertilizantes, plaguicidas y fitosanitarios.” Esto es importante, según nos cuenta Molina, porque una de las cosas que se desconoce es que la producción de fertilizantes representa un porcentaje muy alto del consumo energético mundial.

Conocer al detalle

El director del CBGP amplía el debate más allá de la agricultura. “Las nuevas herramientas de análisis genético permiten tener un conocimiento más detallado del ecosistema y de la biodiversidad y eso es algo que no debemos despreciar.” De hecho, en Horizonte Europa, el plan europeo  de financiación de la ciencia y la innovación, una de las misiones es la mejora de la caracterización de los ecosistemas utilizando herramientas biotecnológicas y computacionales. Esto, insiste Molina, va a contribuir a que tengamos un mejor conocimiento de nuestro planeta, en su más mínimo detalle, y hacer simulaciones de las intervenciones que actúan sobre los ecosistemas y abrir un gran abanico de posibilidades. Entre ellas, la de utilizar nuestro conocimiento para ver si esos organismos biológicos pueden tener otra utilidad, ya sea para degradar plásticos o eliminar residuos tóxicos. “Con el estudio de toda la diversidad que hay en el planeta vamos a poder encontrar actividades y herramientas para poder afrontar los retos medioambientales y biológicos”, añade. El experto insiste en que nos tenemos que mover hacia tecnologías biológicas y no añadir compuestos que no existen en el planeta. “Tenemos que ir hacia soluciones biológicas y ahí la biotecnología va a ser fundamental”, remata. 

"Todos los nuevos conocimientos y las nuevas tecnologías en la agricultura tienen y tendrán impacto positivo" 

 

Para la alimentación sostenible

Antonio Molina está convencido de que la combinación de los nuevos conocimientos de genómica con las nuevas herramientas tecnológicas va a ser esencial para poder alimentar a esa población que no para de crecer. Se muestra muy positivo cuando se le pregunta por nuestra capacidad en producir alimento suficiente. “El reto es producir más con menos y de manera más sostenible. La única solución es la ciencia y la tecnología”, comienza. Otra clave es la de conocer mejor la biología de los cultivos y su interacción con el suelo y medioambiente y optimizar de manera máxima la producción. “Estamos avanzando bastante. Eso es posible”, puntúa. Bajo su punto de vista, vamos por el buen camino; empezamos a conocer la biología de las plantas y ha habido muchos avances los últimos años gracias al conocimiento de los genomas.  “Con la comparación de genomas de mismas especies o de especies silvestres puedes detectar mayor resistencia a condiciones climáticas y transferir esa parte de los genes a las plantas cultivadas”, ejemplifica. 

Un punto de partida que parece sencillo

Tirar menos”. Este es el primer paso que tendríamos dar para proteger nuestro planeta, según el bioquímico. Una nueva palabra clave nace: la economía circular. “Todavía existe la posibilidad de reutilizar. Nosotros por ejemplos estamos trabajando en eso, en alimentar las plantas con las propias plantas. Queremos utilizar los residuos de las plantas como fuente de nutrientes para alimentar otras plantas.” Eso contribuiría de una manera muy notable a reducir el impacto ambiental de la agricultura porque cuando cultivamos tenemos una gran cantidad de biomasa, pero utilizamos un porcentaje pequeño como alimentos. ¿Qué pasa con el resto? Puede entrar en un procesamiento industrial para producir productos de valor añadido. “Aquí el papel de la biotecnología es crucial porque si conocemos el tipo de biomoléculas que hay en esos deshechos podemos meterlos de nuevo en el ciclo de la vida agrícola y de esa manera reducir el impacto de la producción de alimentos”, asegura.

"Los retos que tenemos por delante son muy importantes, pero con ciencia y tecnología los podemos superar"

 

España en todo esto 

Antonio Molina se ha alegrado cuando le hemos preguntado por España y por la posición que ocupábamos en el tren de la innovación de la biotecnología verde. Para el experto, en la discusión muchas veces se olvida la agricultura, cuando esta industria es una de las que más ha contribuido en la economía del país en tiempos de crisis. ¿Esto por qué? Por la diversidad climática de España. El experto reconoce que tenemos una gran especialización en cultivar una gran variedad de cultivos, pero lo que nos falta es la tecnología. “Las pymes competitivas españolas terminan compradas por multinacionales. Aquí no hemos sido capaces de generar grupos potentes en el sector agroalimentario que lidere las tecnologías de desarrollo de nuevos agrobiológicos o de mejora vegetal. Creo que tenemos el potencial, pero necesitamos que esas empresas crezcan”.  Para que esto ocurra, Molina cree que debería de haber un plan específico de incorporación de talento en I+D y fondos específicos de financiación de transferencia de tecnología en el sector agroalimentario. “Debemos crear estructuras y crear capacidades de financiación de escalado de esas empresas prometedoras e innovadoras.”.

Cambio de mentalidad

La solución a todo este reto, en palabras, parece sencilla. En definitiva, lo que hace falta es más inversión en ciencia e innovación y “crear un espíritu innovador dentro de nuestra sociedad con el objetivo de que haya más capacidad de emprendimiento y creación de empleos de alta calidad”. 

Tenemos que aprovechar lo que ha ocurrido con la pandemia y la confianza que ha generado para cumplir esos objetivos, alcanzar esas cifras e impulsar la transición sostenible. Para nuestro entrevistado y por el bienestar del medio ambiente, recuperar la confianza es clave “porque los retos que tenemos por delante son muy importantes, pero con ciencia y tecnología los podemos superar”. 

 

Por Agathe Cortes