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Montar una ‘biotech’ siendo mujer y científica

Un nuevo grupo de la SEBBM busca ayudar a los investigadores a llevar sus ideas al mercado a través de un espacio de intercambio

Laura Soucek 2
Emprendimiento

Nacida en un pueblo cerca de Roma, Laura Soucek lidera un laboratorio de investigación en el Instituto Oncológico de Vall d’Hebron en Barcelona y una empresa biotecnológica llamada Peptomyc, destinada al desarrollo de fármacos contra el cáncer.  Su foco único y final desde que empezó: mejorar la vida de los pacientes. 

Para que esto suceda y poder traducir las ideas del laboratorio en productos concretos y accesibles, desde la SEBBM (Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular) se ha creado el grupo de Innovación y Emprendimiento del cuál es la coordinadora. “La gran dificultad que tenemos es aprender de un día para otro todas las herramientas de negocio que no tenemos en nuestra formación”, nos comenta por videollamada. 

Pero las soluciones que proponen en el grupo para remediar a ello son variopintas. La clave para Soucek es aprovechar la experiencia de algunos miembros del SEBBM o de entidades externas que ya hayan dado el paso hacia el emprendimiento. “Aprovecharemos los foros, las plataformas y todo lo que podamos crear ad hoc para el intercambio de todas esas herramientas”, añade. 

La mujer, resiliente y organizada

Las mujeres en todo esto son un activo enorme, según la experta, ya que tienen características comunes que les permite hacerse más fuertes y, sobre todo, trabajar en equipo, codo con codo. “Son super organizadas, con ganas de crecer y apoyarse, y comparten mucha pasión que además saben comunicar. También sienten empatía hacia su equipo lo que les ayuda a crear mejores vínculos y a cuidarlos. Además, son super competentes ya que lo tienen que demostrar el doble. Las mujeres han aprendido a ser resilientes y saben negociar. Tienen muchas capacidades de solucionar problemas y de convertirlos en oportunidades”, enumera Soucek. 

Sin embargo, pese a tener perfiles con potencial y soluciones claras para mejorar la salud y la vida de las personas, las mujeres siguen sin tener una representación equitativa en los altos cargos de las empresas, y tampoco parecen arriesgarse en montar su propia compañía. ¿Qué ocurre ahí? ¿las mujeres se arriesgan menos? Para Soucek, es cierto, pero no por eso una desventaja. “Hay que tener claro que conocer los riesgos es estar a medio camino de resolverlos. Yo creo que estarán doblemente preparadas. Espero que este nuevo grupo les pueda enseñar que el hecho de ser cautelosas les hace más fuertes”. 

Un nuevo lenguaje para los científicos

Pero parece faltar algo más a la comunidad científica para dar el paso hacia la industria. La investigadora nos explica que hay dos patas importantes: la primera, el vocabulario, la segunda, la financiación. Cuenta que para que un científico sepa hablar de negocio, tiene que aprender a contar su proyecto con un nuevo vocabulario. “Son cosas que no están acostumbrados a hacer…”, avisa. Además de eso, es necesario contar con la financiación pública para hacer despegar las primeras ideas y apoyar la producción de una prueba de conceptos para convencer a los fondos privados que vale la pena invertir. “Pero la financiación pública no es eficiente y creo que ahí tenemos que mejorar”. Una vez se llegue a esta etapa, queda algo importante para conseguir llegar a la meta. “Con los Ventures Capital hay que encontrar el justo match entre inversores valientes y emprendedores. Tienen que volverse un equipo único para que se desarrolle el proyecto”, aconseja. 

Soucek dedica unas palabras al ámbito de la inversión y destaca que las cosas están cambiando ya que en las reuniones se cruzan con más inversoras. “Por fin hablamos también con ellas y eso refuerza la comunicación, aumenta las oportunidades, alimenta el circulo de inversión y anima a correr más riesgos, necesarios para el crecimiento del sector. Creo que vamos en la dirección correcta”.  

En la biotecnología contamos con un 60% de mujeres y todo indica que, al ser un sector en crecimiento exponencial que además dio un salto con la pandemia, dejar a las expertas tomar las riendas permitiría aumentar las probabilidades de éxito de las empresas. “Estamos aumentando nuestra presencia y ahí también vamos en buen camino”, insiste Soucek. 

En busca de talento

Las empresas necesitan científicos y los científicos, negocio. Desde el grupo también piensan establecer conexiones entre empresa y laboratorio para impulsar la búsqueda de talento. Para la investigadora, este punto es muy importante. “No todos los científicos quieren ser emprendedores, y quizás nuestra labor también sea encontrar un CEO para los científicos, ¿no? Y así aportarle la parte de negocio que necesitan. En definitiva, queremos ayudar al científico a montar su empresa”, concluye.  

      — ¿Qué le dirías a una estudiante que quiere montar su empresa ‘biotech’?
      — Antes de todo, la respuesta es que lo haga. Luego, reasegurar que otras mujeres lo están ya haciendo y por eso nos estamos volviendo más fuertes cada día.

 

Por Agathe Cortes