AseBio

Reportaje: Los aprendizajes de un proyecto europeo que acercó la bioeconomía a la sociedad

Queda camino por recorrer para que los bioproductos formen parte del día a día del consumidor. Pero gracias a BIOBRIDGES ya hemos cruzado puentes y dado grandes pasos a lo largo de los dos últimos años

bioheroes
Proyectos EU
Bioeconomía

Ropa hecha con restos de café, cuero de piel de manzana, cremas a base de moléculas de insectos, un cuaderno de heces de elefante, un papel con semillas que después de utilizar se puede plantar, en vez de tirar. Estos son tan solo algunos ejemplos de bioproductos ya disponibles en el mercado que despiertan interés, pero que siguen, de cierto modo, alejados de la rutina de la sociedad. “¿Qué es la bioeconomía? Pero no entiendo… ¿cómo es posible hacer bioplástico de trigo y que resista como el normal?, preguntan algunos. “¿Cómo es posible? ¿Cómo se hace?”, repiten otros.

Para darle una vuelta a esa conciencia del consumidor y contestar a estas dudas que parecen hoy existenciales, nació el proyecto europeo Biobridges que acabó recientemente. Uno de los principales objetivos era mejorar la comerciabilidad de los productos de base biológica mediante el fomento de una estrecha cooperación y asociación entre las industrias de base biológica, los propietarios de marcas y los representantes de los consumidores. ¡Y lo consiguieron! 

Hispacoop, la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuario, tiene muy claro que los consumidores son la clave para visibilizar y dar importancia a la bioeconomía, “puesto que pueden demandar este tipo de productos más sostenibles y respetuosos con el uso racional de los recursos y el medio ambiente, dentro del marco de la economía circular”. Bajo su punto de vista, es necesario habilitar canales de comunicación, con proyectos como Biobridges, y convencer a los ciudadanos del consumo de productos más sostenibles y circulares para aumentar la demanda de estas alternativas porque aún existe un gran desconocimiento sobre ellos. 

bioproductos

Desde la Asociación Española de Bioempresas, compartimos esta mirada y nos hemos unido a este objetivo educativo. Una de las razones, ya muy discutida, nos parece primordial y evidente: la bioeconomía va a ser protagonista de grandes soluciones a retos como el cambio climático, reduciendo el Cociente de Impacto Ambiental con bioplásticos y biocombustibles, entre otros. También debe considerarse clave si queremos llegar a una agricultura sostenible, a una nueva alimentación del futuro y a nuevos materiales y productos que no dañen nuestro planeta. Tenemos nuevas metas mundiales marcadas por el Green Deal europeo, la Reconstrucción Económica y la Agenda 2030 de Naciones Unidas y no debemos quedarnos atrás.

Sin embargo, para aprovechar todo el potencial de las innovaciones que ofrece la bioeconomía, es fundamental que la sociedad europea las acepte y abrace. La mejor manera de que esto ocurra es tender puentes y crear espacios de encuentro entre ciencia, innovación y sociedad. 

Carlos Rodriguez-Villa, coordinador de la comisión de Transformación Industrial de AseBio y director general de AlgaEnergy, tiene un discurso en la misma línea: “BioBridges es buena muestra de que, en un sector como el nuestro, la colaboración estratégica y las alianzas son fundamentales para hacer llegar a los consumidores bio-soluciones que den una respuesta efectiva a una necesidad concreta, pero también a la necesidad global de construir un futuro más sostenible”. 

“El mensaje ya está calando”

Para Beatriz Noya, una de nuestras biohéroinas, ha sido un acierto en la estrategia de comunicación el optar por figuras como los “embajadores” y “biohéroes” con perfiles relevantes y de distintas nacionalidades para reforzar y facilitar que el mensaje llegue a una base más amplia. "Los webinars y el material generado durante el proyecto que sigue accesible son de excelente calidad y muy valiosos como recursos educativos. "Pudimos disfrutarlos en directo, en tiempo real, y particularmente yo los seguiré aprovechando porque los he incorporado a mi “fondo de biblioteca”; esto me permitirá informarme, aprender y/o profundizar en los distintos temas que están en la esencia del proyecto y hacerlo a mi ritmo o ante dudas o necesidades específicas", comenta. "Lo conseguido es la punta del iceberg y lo que falta sería, lo que está por debajo de la superficie del agua", añade.

No hay duda de que este camino de dos años nos ha llevado a conocer mejor cómo dirigirnos a cada uno de los actores implicados en la bioeconomía, cómo involucrarles en las actividades que realizamos, y sobre todo, a crear una conciencia de la sostenibilidad y de la importancia de la creación de nuevos productos innovadores. “Nos hemos dado cuenta de que el mensaje ya está calando y en los eventos que organizamos, la gente ya no nos pregunta qué es la bioeconomía, sino más bien cómo se hace, y dónde se pueden obtener estos productos de base biológica”, añade Beatriz Palomo, responsable de proyectos de AseBio. En definitiva, poco a poco y con más proyectos como este, los consumidores sabrán, no solo que la bioeconomía es posible, pero también dónde está y cómo aplicarla. 

 

Por Sofía Garro y Agathe Cortes