AseBio

Reportaje: Mujeres españolas que lideran la lucha contra la Covid-19

Fármacos, vacunas y tests de diagnóstico son desarrollados por mujeres del sector biotecnológico que representan casi el 60% del personal en I+D

Mujeres 8M2021
Madrid
Coronavirus

En la foto: Claudia Jiménez (Algenex), Belén Sopesén (Pharmamar) y Larraitz Añorga (BIOLAN HEALTH)

 

Hace justo un año nos enfrentábamos a la gestión de una pandemia que ha puesto a la biotecnología en el punto de mira. Hoy, lunes 8 de marzo de 2021, queremos recordar que precisamente muchas mujeres han liderado empresas y proyectos de I+D para luchar contra la COVID-19 que se propagaba a una velocidad preocupante. “Ha sido un año duro”, nos cuentan algunas de ellas, pero pese a ello, han conseguido llevar productos al mercado, abrir una nueva fábrica o conseguir inversiones, entre otras cosas.

En un año, el número de mujeres en actividades de I+D pasa de casi 4.700 a 5.385, lo que supone un aumento del 15% y representan el 58% del total del personal en I+D. Además, cada vez tenemos más mujeres investigadoras en el sector biotecnológico: mientras que en 2018 contábamos con algo más de 2.500 mujeres investigando, en 2019 la cifra ascendió a 3.033. Esto corresponde a un incremento del 21% y un 56% del total del personal investigador.

Al menos 45 empresas socias de AseBio trabajan día a día en esta carrera contrarreloj y 10 están dirigidas por mujeres. Una de ellas es Claudia Jiménez que lleva más de 15 años en el sector biotech y ahora directora general de Algenex, una empresa que produce proteínas para vacunas a gran escala, utilizando las crisálidas de orugas de la col como biorreactores naturales y herramientas de producción. El equipo de Claudia, constituido por un 70% de mujeres, ha conseguido construir una fábrica en medio de una pandemia en tan solo cinco meses, levantar una ronda de financiación y a atraer a empresas internacionales. “Nos estamos convirtiendo en un proveedor de proteínas a escala internacional para desarrollar cualquier tipo de vacuna, que sea humana o veterinaria”, comenta la experta. “Todo se hizo desde la lejanía. Fue de locos”, añade. Claudia recuerda este año cómo una época que fue dura, pero muy emocionante porque lograron sacar muchas cosas adelante gracias a la coordinación del equipo y la colaboración.  

Lo más complicado del proyecto de Algenex es hacer entender que su idea es aceptable y que se ha hecho antes. “Nuestra propuesta es muy disruptiva. La gente no lo visualiza y siempre piensa en la regulación, en si las orugas se van a morir, en si realmente se puede purificar y qué pasa con los insectos si quebramos… Es una educación del día a día tanto a la gente como a las empresas para que entiendan que esto es posible”, comenta. La empresa Virbac, empresa especialidad en el bienestar y la salud animal, ha firmado un acuerdo con ellos para el desarrollo y la fabricación de una vacuna porcina, por lo que parece ser que las cosas para Algenex van en buen camino. “Han apostado por nuestra tecnología y es solo el principio”, concluye Claudia. 

Por su parte, Larraitz Añorga, directora general de BIOLAN HEALTH, empresa que desarrolla, fabrica y comercializa dispositivos de diagnóstico in vitro de alta precisión, también resalta la importancia de su equipo. Este último está formado por un 80% de mujeres, la mayoría doctoras y científicas y son tres mujeres las que lideran los proyectos de la compañía. En menos de un año, han conseguido transformar un prototipo en un producto que ha llegado al mercado estas semanas: un test capaz de detectar anticuerpos neutralizantes, una herramienta crucial para analizar la evolución del virus y la eficacia de las vacunas. “Ha sido todo gracias al esfuerzo y a la confianza”, destaca la directora. 

Para hacer frente a una época de pandemia mundial, en plena carrera contrarreloj, una de las claves del éxito de BIOLAN HEALTH ha sido escuchar y comunicar con todo el equipo porque, como dice, “siempre hay alguien que tiene una idea o razón”. “Entro poco en el laboratorio, pero me gusta ir porque permite conocer mejor los problemas y aportar soluciones. Nuestro día a día es pensar en nuevas tecnologías e innovaciones que puedan aportar al futuro para que en unos años no nos quedemos atrás. También debemos conocer los competidores que puede haber y cómo vendernos”, explica Larraitz. Su mayor inquietud durante este año de pandemia ha sido el tiempo. El equipo temía llegar demasiado tarde al mercado y que todo perdiera su sentido. “Hemos tenido mucha presión en ese sentido, miedo que las cosas no iban a salir”, reconoce. 

Esta presión también la ha vivido en su día a día, Belén Sopesén, directora de la Unidad de Negocio de Virología  de Pharmamar en la que lleva trabajando unos 15 años. La empresa farmacéutica ha logrado, en cuestión de meses, reenfocar un proyecto y lanzarse en un ensayo clínico de fase III para demostrar que el fármaco plitidepsina tenía un impacto sobre la COVID-19. “Ha sido el punto de culminación. Teníamos algo maravilloso”, explica la mujer. Pero no todo ha sido sencillo en un sector dónde todo se mueve en una red competitiva y compleja de aprobaciones, ensayos y preocupaciones. ¿Llegaremos a tiempo? ¿Será fiable? ha sido el leitmotiv de muchas empresas que han liderado la lucha contra esta enfermedad. 

El día a día de la directora no se parece en nada a lo que había vivido antes: “Lo más curioso ha sido hacer lo que sabemos hacer, que es desarrollar fármacos, pero de una manera distinta con tiempos acortados y sin planificar. Hemos estado en una carrera de obstáculos y teníamos que pensar con claridad y rapidez cada día que llegaba nueva información. A la vista de cada dato, teníamos que pensar cual es el siguiente paso y el más certero”. El aprendizaje que tira de esta carrera es la superación. “Hemos ido todos a una”, precisa. Bajo su punto de vista, el futuro es prometedor porque la humanidad ha pensado en conjunto y trabajado a escala global hacia un mismo objetivo. “Hemos colaborado entre sociedad y empresas porque el mundo nos lo pedía. Hay puntos que nos separan, pero aquí nos hemos unido. Y no debemos dar un paso atrás”, concluye. 

En definitiva, la industria farmacéutica “ha sido capaz de reinventarse”, en palabras de Belén. Las mujeres entrevistadas piden que nos pongamos manos a la obra, con ciencia, y tirar hacia delante que “es nuestra razón de ser”.

 

Por Agathe Cortes