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La nutrición personalizada y los nutracéuticos en nuestro supermercado de 2050

Los socios de AseBio nos hablan de su trabajo, de las principales barreras y soluciones para que la alimentación de precisión forme parte de nuestro día a día

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Los suplementos nutricionales ya están encontrado su sitio en la sociedad y es posible que nuestro supermercado en 2050 sea bien diferente al que conocemos ahora.  A empresas socias de AseBio, como Bioibérica, ADM Biopolis, IMDEA o Natac, no les cabe la menor duda. Ana Ramírez de Molina, directora adjunta de IMDEA Alimentación y responsable del Programa de Investigación en Nutrición de Precisión y Cáncer, imagina, por ejemplo, que encontraremos, al igual que el pasillo de productos BIO, una zona con artículos de “nutrición personalizada”, por categorías, para una alimentación a medida

Los nutracéuticos también nos rodean, ya sea en un pasillo del Mercadona o en nuestra farmacia a la vuelta de la esquina. Se han dado grandes pasos, según nos confirma Javier Velasco, director de I+D de Bioiberica, para llegar al consumidor y que deje de ver esos productos como pastillas para curar una enfermedad. “Los nutracéuticos son para personas sanas”, precisa. El experto reconoce que los productos de origen natural tienen mejor acogida y los consumidores los prefieren sobre los de síntesis química. “El consumidor está cada vez más formado y reclama información veraz y de calidad sobre las propiedades de los productos nutracéuticos. El soporte científico es clave para que los incorporen a sus hábitos de consumo diarios”, afirma. La obtención de biomoléculas innovadoras para la creación de una cartera de ingredientes respaldados científicamente orientados al mantenimiento de la movilidad es una de las principales actividades de nuestro socio. 

complementos

Noela González, directora global de marketing y de ventas de las américas de NATAC comparte con nosotros un reciente estudio de mercado realizado por Fortune Business Insight que estima que sólo en 2020, la categoría de alimentos y bebidas funcionales aumentó un 11%. “Las estimaciones para los próximos ocho años rondan un crecimiento de 9,5% anual”, asegura.  Aun así, González recuerda que no es porque sea natural que necesariamente sea seguro ya que los mayores tóxicos son de origen natural. “Nuestra labor y responsabilidad como compañía es fabricar ingredientes innovadores, sostenibles y eficaces, pero, sobre todo, seguros para el consumidor”, explica. 

Una alimentación a medida

“Somos lo que comemos”, nunca mejor dicho.  Ramírez de Molina, tiene muy claro que el futuro de la medicina es la medicina de precisión. Está demostrada su efectividad y como disminuye los efectos secundarios y ya se está implantando en muchos países, según comenta. Ahora mismo en España, de hecho, hay una estrategia nacional para implantar la medicina de precisión. “La nutrición de precisión tiene en cuenta los genes y situación fisiológica de cada persona a la hora de recomendar las mejores dietas para garantizar un óptimo estado de salud y prevenir posibles problemas. En definitiva, es una pata más de la medicina de precisión, es un complemento que puede mejorar mucho la respuesta a los tratamientos y la calidad de vida del paciente… y todo eso va a incidir en la respuesta al tratamiento de la enfermedad.”

Así bien, los profesionales del sector describen el papel de la nutrición en nuestra salud y no le otorgan un papel curativo, sino preventivo. “Los alimentos pueden prevenir o ayudar a determinados tratamientos terapéuticos. Pero no nos engañemos, los alimentos no curan, pero son la mejor forma de llegar a los 70 u 80 años en buenas condiciones. La dieta unida a hábitos de vida saludables”, aclara Daniel Ramón, director general de ADM Biopolis. En definitiva, es cuestión de combinación, algo con lo que la directora adjunta de IMDEA Alimentación está muy de acuerdo. 

foto bioiberica

Qué falta para que sea una realidad de nuestro día a día

Para González, “estamos en un sector muy dinámico en el que, a nivel global, existen muchas posibilidades que favorecen el desarrollo de proyectos empresariales que aborden cualquiera de las áreas de toda la cadena de valor, desde la obtención de nuevas variedades de plantas, su cultivo, procesado, obtención de ingredientes y comercialización de productos para el consumidor”. Sin embargo, existen barreras y obstáculos que nos quedan por asumir y sobrepasar. 

Aunque muy presentes en el mercado y aceptados, los nutracéuticos y su desarrollo también suponen desafíos. Al tratarse de ingredientes de alimentos que ejercen un efecto beneficioso en la salud de forma natural los estudios de validación científica de la eficacia son complejos, largos y costosos, explica Velasco.  “A pesar de que esto pueda ser una barrera por las inversiones que supone, en Bioibérica apostamos por esta vía y toda nuestra gama de ingredientes nutracéuticos está avalada por estudios científicos y las técnicas más avanzadas de caracterización”, asegura.

Por su parte y más enfocado a nutrición personalizada, el director de Biopolis diferencia alto y claro tres barreras: tecnológicas, regulatorias y sociales. Cada país va a su ritmo, con lo que le parece conveniente y, además, en función de su poder adquisitivo algunos irán más rápido que otros y podrán dotarse de la tecnología más puntera. Este es uno de los mayores problemas de Ramón. “Desde mi punto de vista de científico, las barreras más importantes con las que estoy intentando lidiar son las tecnológicas. Estas barreras tecnológicas pasan al primer lugar para que el individuo pueda ver cómo es su estado nutricional sin tener que irse a hacer un análisis a una clínica o a una farmacia”. 

El experto tiene un ejemplo en mente de un país no muy lejano: Croacia. “Una compañía ha desarrollado un device que te pones en el dedo, sin pincharte, y a través de la app te dice a tiempo real si tienes un déficit de vitaminas o minerales y, en base a eso, puedes suplementar tu nutrición a través de la dieta o de suplementos”, explica. Y para Ramón esto tiene una gran ventaja, vinculada a la conciencia del consumidor. La persona detecta él mismo su problema, va a tomarse el suplemento nutricional necesario para paliar ese déficit y terminará convencido de que la biotecnología puede, y debe, ser parte de su día a día. “Puede sonar a ciencia y ficción, pero es muy probable que en 10 o 15 años ya no lo sea”, remata. 

Ana Ramirez De Molina

La directora adjunta de IMDEA Alimentación señala una barrera temporal como la principal culpable en la aplicación de la nutrición personalizada: los años de retraso en cómo implantarla. Pero no es todo. Nos alimentamos cada día, cada ser humano por su cuenta, y varias veces en la jornada. Esto ya supone una complicación inmensa en el análisis de los impactos que es crucial para avanzar. “Todo el mundo debería tener un conocimiento del impacto que tiene en su salud lo que está haciendo cada día para conocer la importancia de la alimentación”, comenta. Para avanzar en ese sentido, a travès del proyecto Annual Food Agenda de EIT Food, IMDEA Alimentación ha creado un juego para ayudar a la sociedad, desde adultos a escolares, a introducirse en el mundo de la nutrición personalizada. Ramírez De Molina también es Master Contact de EIT Food, un consorcio europeo financiado por la Unión Europea cuya misión es el diseño y construcción del sistema alimentario del futuro.

La solución: un especialista de los especialistas

Para Ramírez de Molina, un elemento que podría ayudar a ello es tener un prescriptor implantado en el sistema Nacional de Salud: “igual que tienes un médico de familia, deberías tener un nutricionista que entienda de nutrición de precisión y de cómo aplicar estrategias nutricionales, que te de las claves para tomarte el suplemento adecuado en caso de necesitarlo, y haga un seguimiento de cómo está yendo. En caso de los fármacos, es más fácil estudiar con qué está interaccionando. En el ámbito nutricional, hay tantos compuestos a la vez que es mucho más difícil estudiar las interacciones, aunque ahora hay potentes proyectos europeos al respecto para definirlo”. 

Daniel Ramón también opina que el prescriptor es vital tanto para las empresas como para los consumidores. “Estos prescriptores harán las indicaciones de estos productos cuando tú le demuestres con publicaciones científicas que lo que tienes es serio”

Pero no basta con tener el especialista de los especialistas para decirnos qué tomar, cuándo y cómo. Todos los agentes deben estar involucrados. “También tiene que implicarse la industria y evolucionar la sociedad. Debe haber algo donde esté implicada la industria, la investigación, la medicina y el Sistema Nacional de Salud. No pueden hacer algo los científicos que luego la industria alimentaria no sepa cómo aplicar”, concluye Ramírez de Molina. 

 

Por Patricia Calle y Agathe Cortes